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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2006.
02/04/2006
ABISMO No puedo mirarte a los ojos y que no me duela. No puedo hacer cómo si no hubiera sucedido. No esta vez. No puedo. Y no porque halla dejado de quererte, pero estoy tan al borde del precipicio y con tan pocas fuerzas, tan falta de vida, que ya no puedo caminar…Si, como si me hubieran cortado el tendón de Aquiles en una película de Tarantino…Y tanto si te quedas como si te vas, yo ya estoy más muerta que viva. Soy incapaz de volver a la ternura, a las sonrisas, a sentir tus caricias sin que acaben convirtiéndose en punzadas de desprecio. No, no me toques, por favor…Aléjate, no puedo soportar que veas mi esperpento.
18/04/2006
EN UNA PLAYA CALMA Miro los escaparates de reojo. Quizás buscando mi figura en el reflejo. Insultándome por solo ser capaz de ver mis defectos. Estás muy delgada dicen. Pero yo no me veo en ese espejo. Apenas se te nota la caída del pelo, me repiten. Mienten de nuevo. Me dirijo a la librería más cercana. Me entretengo entre historias inventadas, tratando de elegir una que me permita llegar hasta el final. Huelo los libros(es una vieja costumbre). Me embadurno de perfumes de imprenta. Es algo que hago desde niña. Ese bendito olor a libro nuevo. Ese misterioso olor a libro usado y releído mil veces. Cerca hay un parque bajo el que descansa la playa. Una larga, extensa y preciosa playa. El mar me saluda desde lejos. Me acerco y me siento en la orilla, frente a frente. Sé que él sabe de mis inquietudes. Y aunque intento contenerme una lágrima recorre mis mejillas. Es entonces cuando te invento. Vienes, te sientas a mi lado y me abrazas. Sonrío y jugamos a revolcarnos en la arena, rodando arriba y abajo. Corres tras de mí, me levantas y vuelo de nuevo, hasta terminar rendidos, exhaustos, besándonos entre risas. Pero todo eso solo está en mi cabeza, te marchaste y ahora intentas consolarme otorgándome el título de mejor amiga. ¿Y a quién intentas engañar? Oigo tu voz diciéndome que no tengo la suficiente voluntad para terminar mis estudios, que me creías más fuerte. Y yo no sé explicarte este mundo de abismos, de cadáveres y calvicies prematuras. Este temblor de manos y nervios que me atrofia los sentidos.
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