La hora de las Brujas



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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2004.

01/07/2004

PAISAJES GRISES

maytemanga.jpgInfierno y cielo son testigos de mis gritos de libertad y de una despedida sin heridas visibles, sin embargo, pinto cuadros sin colores inmersos en un paisaje gris marengo.

Y es que quizá no existan "adioses" pulcros y puros, sin tormentas...incluso puede que pese a que no eches de menos a la persona, si las cosas que anhelabas, aquellas que te mostraba el espejo de tus deseos...

Desde un enorme panal se transportan mieles ajenas mientras mis labios comienzan a mostrar una inminente sequía. Pero no, esta vez no quiero recoger confituras ajenas, solo las propias. Me reclino en el sillón, y dejo que mi cuerpo tostado por el sol, se muestre a la nada, al vacío,pues ya nadie lo ansía.

En mi cama hace demasiado frío y me siento sola a cada instante. Me convierto en esa hoja en blanco, en esa pluma sin tinta, y aún sin quererlo me pierdo en melodías que acrecentan mis ganas de llorar.

Prometí no caer, no andar mirando atrás, hacer oidos sordos al eco de ciertas carcajadas, y aunque tenga que utilizar la fuerza de Sansón, clavaré yo misma el puñal sobre tu recuerdo, y apretaré lo suficiente para que ese nudo que a veces me ahoga muera por fin en mi interior...

Cierro los ojos lentamente, con dulzura, y escucho la respiración de la ciudad, solo mía...
01/07/2004 23:39 Enlace permanente. Hay 21 comentarios.

08/07/2004

WHY?

Dejo a cada uno de mis dedos jugar lentamente en el agua, a veces dentro a veces fuera, en un baile de pensamientos ocultos que tratan de responder preguntas sin respuesta.

La melancolía me cruza la cara en una sonora bofetada y me siento hipnotizada de rabia endulzada de cucharadas de fracaso.

Oprimida por los sueños de aquel lejano primer aliento que se alargó más de lo soportable, por aquellos desgarros de pasión que me encarcelaron por demasiados años, por aquellas angostas escaleras que me empeñé en trepar pese a lo evidente, me pregunto si fue mi estupidez lo que os alejó o mis ganas de que os sintierais amados, pero soplara el viento hacia donde soplara, sólo sé que os ha llevado lejos, a años luz...uno por uno cayendo en batalla, dejando que con el último suspiro muriera con vosotros mi recuerdo.

Me precipito hacia un laberinto y pese a ser consciente de que no tiene salida, mis piernas me insultan a pasos agigantados, derecha tras izquierda, izquierda tras derecha, mientras, el corazón inmóvil, en aparente calma.

Mi cuerpo se mece de arriba a abajo, abro los ojos y veo la multitud a los lejos. Intento tocar el fondo y el agua me cubre. Busco la orilla desesperadamente, lejana, inalcanzable a veces. Siento el cansancio, y toda mi peso se multiplica por mil, la respiración entrecortada se convierte en testigo de un inmimente final y el miedo se traduce en espasmos esperpénticos. Me agito y el agua comienza a llenar mis pulmones dando a mi cariz tonos levemente morados...No puedo respirar, me falta el aire, me faltáis vosotros, me faltas tú.

La oscuridad, todo queda en cero, una nueva puerta, un nuevo camino, hojas en blanco...
08/07/2004 01:11 Enlace permanente. Hay 10 comentarios.

14/07/2004

DOBLES CARAS

Del suelo emana un calor sofocante. La arena arde bajo mis pies que saltan dibujando grandes brincos imperceptibles para otros. Huyen, sin quererlo, de ardores inconfesables. Como remedio casero, tan solo unas chanclas última moda. Como medicina el tiempo y el olvido.

Con un ligero ademán, descuelgo de la percha unos pantalones en los que me esfuerzo en embutirme. Abrocho botón a botón mostrando mi torpeza. Sólo una más entre las millones que se aglutinan y emborronan en mi memoria...

Abro los cajones de mi cómoda, demasiado desordenados para darme posibilidad de elección. Saco al azar una camiseta, y me da igual, pues todas son negras en los últimos tiempos, negras como la noche, desordenado como mi corazón que vagabundea por las viejas calles de la ciudad.

Giro la llave hacia la derecha, y mientras quito el bloqueo de mi scoter, dejo que suene en grandes estruendos el ronroneo de un motor que se ahoga de vejez. La pongo en marcha, y aunque dejo atrás demasiada gente, puedo ver sus rostros muchas veces inexpresivos.

El chico del mono azul almuerza. Debe llevar ya casi tres horas más que yo trabajando. Quizá su esposa le espere en casa con un crío, o puede incluso que siga viviendo con sus padres. Paro en seco, y observo a una anciana caminar con dificultad por el paso de cebra. En ella miles de historias, y pese a que quiero mirar sus ojos y traducir alguna de ellas, su propia incomodidad me hace retroceder. Acelero, y las caras se vuelven borrosas, convirtiéndose todos en muebles de mi trayecto al igual que yo del suyo.

Aparco en un pequeño hueco entre dos coches. Sé que los dueños de ambos me odiaran porque gracias a mi tendrán que hacer maniobras o dedicar un esfuerzo a mover la moto, pero así son las cosas en las zonas turísticas, un aparcamiento sin zona azul se cuenta casi como un milagro.

Me giro lentamente y un viejo verde que se entretiene en un banco, me lanza una mirada oscena y lasciva mientras su boca vomita blasfemias. Hago oídos sordos y algo me recuerda que he hecho oidos sordos demasiadas veces...

Hablo y oigo al pasado, y sé que las cosas en tiempos lejanos no eran tan trípticas...Comienza a llover y bailo dulcemente en el asfalto, vuelta tras vuelta en un personal aquelarre. Llegaré empapada al trabajo, lo sé, pero entre tarde y seca, y tarde y mojada, no sé por qué, pero la segunda se presenta como la excusa más factible. Sólo hoy, solo por hoy, olvido el tiempo y el tiempo me olvida...
14/07/2004 01:37 Enlace permanente. Hay 19 comentarios.

20/07/2004

PIMIENTO DE TRAPO

Pimiento.1Duermo abrazada a un pimiento verde. Un pimiento de trapo con brazos al que aplasto noche tras noche. Acurrucada entre sus brazos, grito en silencio, protesto por su corazón inanimado, su cuerpo inerte y las promesas incumplidas.

La locura me ronda. Oigo sus pasos. Sí, es la locura. Enloquezco en el vacío, en la nada, atrapada y precitada a un cuarto oscuro en el que una camisa de fuerzas me prohibe sentir. Y es que ya no soy, porque ya no amo.

Dejo el agua de la ducha caer helada sobre mi cuerpo desnudo, y su melodía hace mis sollozos imperceptibles. Me balanceo de un lado a otro, mientras tarareo casi tartamudeando una canción sin notas.

La noche ha caído en Benidorm y todos duermen. Salgo al balcón, con el pelo chorreando, y me siento sobre los baldoquines. Miro las estrellas, les pregunto, pero mi falta de fe no me permite escuchar sus respuestas. Las veo ahí, inquietas, y reconozco en ellas la sonrisa de los que se quieren. Las veo insinuarse, ajenas a la luna, pero pese a tan conmovedora visión, mi corazón sigue quieto y mi mente en blanco.

Mientras en mi cama, un pimiento sin vida sigue esperándome...
20/07/2004 02:20 Enlace permanente. Hay 32 comentarios.


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